Resumen
La medicina veterinaria desempeña un papel fundamental en la protección de la sanidad y el bienestar de los animales, la salud pública, la seguridad sanitaria de los alimentos y los ecosistemas. Asumir estas responsabilidades implica contar con personal veterinario cualificado, competente y resiliente, capaz de responder a retos científicos, éticos y sociales complejos. Si bien el desarrollo del personal suele asociarse con gobiernos, instituciones educativas y organizaciones profesionales, a menudo se subestima la contribución de los organismos veterinarios estatutarios (OVE). En este artículo se destaca el hecho de que los OVE pueden desempeñar un papel más proactivo en el fortalecimiento del personal veterinario más allá de su enfoque tradicional en la regulación y la disciplina. Los OVE pueden apoyar la calidad profesional, la independencia y la satisfacción laboral a través de sistemas de concesión y renovación de licencias; colaboración con establecimientos de educación veterinaria; promoción de códigos éticos en constante evolución; elaboración de guías, y regulación de los paraprofesionales de veterinaria. Para llevar a cabo su labor, deben disponer de marcos jurídicos sólidos, una gobernanza transparente y una comunicación eficaz. Si adoptan un enfoque regulatorio con visión de futuro, los OVE pueden contribuir significativamente a la sostenibilidad del personal y a la prestación de servicios veterinarios adecuados para el entorno actual de la sanidad animal.
El cuidado de los animales enfermos y heridos ha evolucionado a lo largo de los siglos hasta convertirse en la medicina veterinaria, una profesión que abarca la sanidad y el bienestar de los animales, las personas y los ecosistemas. La medicina veterinaria de la actualidad asocia ciencia y tecnología complejas con cuestiones éticas igualmente complejas. La incidencia de la medicina veterinaria del siglo XXI se extiende mucho más allá de los animales bajo el cuidado de un veterinario y sus propietarios. La prevención y el control de enfermedades infecciosas, la garantía de la seguridad sanitaria de los alimentos y la seguridad alimentaria, y la protección del bienestar animal son asunto de la sociedad en su conjunto. Si bien los organismos veterinarios estatutarios (OVE), en su calidad de organismos encargados de la regulación veterinaria, desempeñan un papel importante para garantizar la calidad del trabajo veterinario, aún pueden hacer mucho más.
Para afrontar los retos actuales, es fundamental contar con personal veterinario cualificado, competente y resiliente; un personal disponible cuando y donde sea necesario. Crear y mantener un personal veterinario a nivel mundial que satisfaga las necesidades y expectativas actuales requiere una sólida colaboración entre diversas organizaciones e individuos. Los gobiernos, organizaciones intergubernamentales, establecimientos de educación veterinaria (EEV), empresas, organizaciones no gubernamentales y organizaciones que representan a veterinarios y paraprofesionales de veterinaria (PPV), entre otros, deben trabajar juntos para alcanzar este objetivo común. Los OVE son las organizaciones cuyos aportes a veces se subestiman o se pasan por alto en este sentido.
Los organismos veterinarios estatutarios son esenciales para garantizar la calidad, la integridad y la fiabilidad de la medicina veterinaria.
De la regulación al liderazgo: más allá de la disciplina
La principal responsabilidad de todo OVE es garantizar la calidad de la medicina y la atención veterinaria. Las herramientas para lograrlo incluyen la concesión de licencias y el registro de veterinarios y PPV, la elaboración de normas para la formación universitaria y de posgrado, y la definición y aplicación de normas de conducta profesional y ética.
Como se indica en la Herramienta de la Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA) para la evaluación de las prestaciones de los Servicios Veterinarios (PVS), la regulación de la profesión por parte de un OVE se reconoce como una de las competencias críticas (III.5) de los Servicios Veterinarios de un país. El Proceso PVS establece que el OVE deberá tener la autoridad y la capacidad «para mantener de forma efectiva e independiente estándares educativos y profesionales para los veterinarios y paraprofesionales de veterinaria» [1]. El nivel de progresión más alto de la evaluación PVS para el desempeño del VSB, el Nivel 5, especifica además que «el OVE regula y aplica medidas disciplinarias a veterinarios y paraprofesionales de veterinaria a lo largo y ancho del país» [1].
Aunque es importante destacar que la evaluación se refiere tanto a la regulación como a la aplicación de medidas disciplinarias, en muchos países, los OVE parecen dedicar una proporción sustancial de su actividad reguladora a los procedimientos disciplinarios. Se invierten cantidades considerables de recursos y tiempo en la investigación de denuncias, asuntos relacionados con la conducta profesional y presuntas infracciones de la deontología veterinaria [2,3]. Es cierto que esta es una función esencial de los OVE, pero se trata principalmente de un enfoque reactivo.
De una regulación reactiva a una proactiva
Un enfoque más proactivo de la regulación de la profesión veterinaria podría incluir iniciativas que fortalezcan tanto al personal veterinario como la calidad de los Servicios Veterinarios. Cuando su calidad es elevada, los Servicios Veterinarios benefician no solo a los animales, sus propietarios y la sociedad en su conjunto, sino que también mejoran el nivel de satisfacción laboral de los veterinarios y los PPV.
En el marco de su función de concesión de licencias, los OVE deben consultar periódicamente a los EEV y las instituciones involucradas en la formación de PPV, especialmente para la definición de normas educativas. Los miembros de los OVE aportan una perspectiva muy valiosa de las necesidades futuras en materia de formación veterinaria en las próximas décadas, que puede incluir el uso de nuevas tecnologías, como sensores en tiempo real para supervisar a distancia la sanidad y el comportamiento de los animales, así como cuestiones de sostenibilidad, como evitar los residuos de medicamentos en el medio ambiente y minimizar los desechos quirúrgicos. Los OVE pueden aportar información esencial a los EEV y respaldar la planificación nacional del personal veterinario para subsanar las deficiencias en la prestación de servicios veterinarios, al mantener actualizados los datos de registro profesional y de formación continua.
Los OVE también pueden llamar la atención sobre la importancia de la ética en la medicina veterinaria. En una época en la que las presiones comerciales tienen cada vez más influencia en las prácticas profesionales, a menudo se asume que las fuerzas del mercado son suficientes para garantizar los mejores resultados, lo que puede ocasionar que los aspectos menos visibles de una atención de calidad, en particular las consideraciones éticas, se pasen por alto fácilmente. Elaborar códigos deontológicos y promover su cumplimiento es, por consiguiente, importante. Estos códigos son documentos vivos, no deben ser fijos, por lo que deben evolucionar con el tiempo junto con los entornos laborales cambiantes. Pueden abordar nuevas evoluciones, como el desarrollo y la propagación de la resistencia a los antimicrobianos y la expansión de la inteligencia artificial. El Consejo Veterinario de Irlanda, por ejemplo, ha dedicado un capítulo completo de su código de conducta profesional para Veterinarios al uso responsable de medicamentos en animales, en particular antibióticos y antiparasitarios [4]. Los códigos también pueden incluir disposiciones sobre asuntos, como el trabajo en equipo dentro de la profesión veterinaria y las buenas prácticas laborales para colegas jóvenes, lo cual puede ayudar a prevenir decepciones y retener a las personas en la profesión. Gracias a estos códigos, la forma de trabajar es transparente y se conoce claramente lo que pueden y no pueden esperar quienes reciben servicios veterinarios.
La regulación por sí sola no es suficiente: los organismos veterinarios estatutarios deben pasar de una disciplina reactiva a un liderazgo proactivo.
Asimismo, los OVE pueden elaborar protocolos y directrices para situaciones específicas, que los veterinarios pueden utilizar como apoyo para la toma de decisiones profesionales y su justificación. Sin embargo, cabe señalar que el hecho de seguir protocolos no garantiza necesariamente un servicio de buena calidad [5,6]. Los protocolos y las directrices son como las señales de tráfico; importantes y útiles, pero el criterio profesional, la visión de conjunto y la prudencia son igualmente importantes. Por ejemplo, para evitar el sufrimiento animal, un veterinario podría decidir, con toda razón, no ceñirse a un protocolo relativo al uso de medicamentos veterinarios. Sin embargo, el veterinario sigue siendo responsable de la toma de las decisiones y siempre debe poder explicar y justificar cualquier cambio, incluso ante un comité disciplinario. En este contexto, los OVE deberían promover de forma proactiva el uso de sistemas digitales de registro que pueden aumentar la transparencia, la eficiencia y la confianza.
Los OVE también pueden abordar situaciones en las que la independencia e imparcialidad del veterinario se vean comprometidas, lo que puede ocurrir, por ejemplo, cuando los veterinarios se enfrentan a una legislación contradictoria o a la expansión de capital privado en la atención veterinaria, algo que conlleva tanto beneficios como riesgos.
Por último, pero no por ello menos importante, los OVE que aún no lo hayan hecho deberían prestar especial atención a la regulación de los PPV. Los paraprofesionales cualificados, con experiencia y regulados correctamente, en quienes se puede confiar, son muy valiosos y pueden respaldar considerablemente el trabajo de los veterinarios. Por ejemplo, pueden ayudar con el triaje de pacientes para que los veterinarios dispongan de más tiempo para dedicarse a tareas en las que más se necesita su experiencia. El Colegio Real de Cirujanos Veterinarios (RCVS) del Reino Unido ha incluido un artículo específico en su código de conducta profesional para cirujanos veterinarios [5] sobre la delegación de tareas a auxiliares veterinarios debidamente cualificados y registrados. El RCVS también ha elaborado un código de conducta profesional específico para asistentes veterinarios [7].
Disponer de una regulación adecuada de los PPV contribuirá a su reconocimiento profesional y reforzará su autoestima, lo cual fomentará la motivación y una mayor satisfacción laboral.
La comunicación es esencial
Una gobernanza sólida dentro de los OVE es garantía de credibilidad, integridad, rendición de cuentas e independencia, especialmente en caso de presiones sociopolíticas profesionales, injerencia ministerial o fragmentación institucional. Los sistemas de toma de decisiones transparentes e inclusivos en los OVE generan confianza y aseguran el apoyo de las partes interesadas a la regulación [8]. Por lo tanto, una excelente comunicación de los OVE con sus miembros y sus partes interesadas es esencial. Para que sus acciones reciban apoyo suficiente, los OVE deben comunicar de forma coherente sobre su función y actividades; es fundamental que expliquen desde el principio qué hacen y por qué lo hacen. En lo relativo al funcionamiento de los consejos disciplinarios específicamente, los OVE deben hacer hincapié en que su finalidad no es frustrar a los veterinarios, como suele percibirse en la práctica. El funcionamiento de un sistema disciplinario eficaz es bilateral; protege a los usuarios de los servicios veterinarios de profesionales deficientes, a la vez que protege a los veterinarios de exigencias irracionales y reclamaciones injustas, y refuerza la confianza del público en toda la profesión.
De manera general, los OVE con visión de futuro, ambiciosos y dinámicos tienen mucho que aportar. Las distintas medidas descritas pueden abordarse individualmente y, si se implementan correctamente, cada una de ellas reforzará el personal veterinario, lo cual beneficiará a los animales bajo el cuidado de un veterinario, a sus propietarios, a la sociedad en general y, por último, pero no por ello menos importante, a los veterinarios y los PPV.
Traducido del original en inglés.
Imagen principal: ©Maria Pilar Martinez Aguerri, Getty Images
Referencias
[1] Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA). Evaluation of Performance of Veterinary Services: PVS Tool. Séptima edición. París (Francia): 2023; 67 pp. https://doi.org/10.20506/PVS.3428
[2] Boissevain IE, van Rooij M, Jongbloed AW, Meijboom FLB, Hesselink JW, Mandigers PJJ. (2022). 15 years of facts and figures on veterinary disciplinary measures in the Netherlands. Front. Vet. Sci. 9:987797.
https://doi.org/10.3389/fvets.2022.987797
[3] Berg C, Vickers H. (2024). Complaints to the veterinary disciplinary board related to the euthanasia of animals. Front. Vet. Sci. 11:1480106. https://doi.org/10.3389/fvets.2024.1480106
[4] Veterinary Council of Ireland (VCI). Code of Professional Conduct for Veterinary Practitioners. Revised April 2024. Dublín (Irlanda): VCI; 2025; 160 pp. Disponible en: https://cms.vci.ie/wp-content/uploads/2024/11/VCI-Code-of-Conduct-Report-Final-Revised-April-2025.pdf (consultado el 27 de abril de 2026).
[5] Royal College of Veterinary Surgeons (RCVS). Code of Professional Conduct for Veterinary Surgeons. Londres (Reino Unido): RCVS; 2025. Disponible en: https://www.rcvs.org.uk/veterinary-professionals/conduct-and-guidance/code-of-professional-conduct-for-veterinary-surgeons (consultado el 27 de abril de 2026).
[6] Mullan S, Main D. Principles of ethical decision-making in veterinary practice. In Practice. 2001;23(7):394-401. https://doi.org/10.1136/inpract.23.7.394
[7] Royal College of Veterinary Surgeons (RCVS). Code of Professional Conduct for Veterinary Nurses. Londres (Reino Unido): RCVS; 2025. Disponible en: https://www.rcvs.org.uk/veterinary-professionals/conduct-and-guidance/code-of-professional-conduct-for-veterinary-nurses (consultado el 8 de mayo de 2026).
[8] Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA). Código Sanitario para los Animales Terrestres. París (Francia): OMSA; 2025. Capítulo 3.2.: Calidad de los Servicios Veterinarios; Artículo 3.2.12.: Comercio internacional, y Capítulo 3.4.: Legislación veterinaria. Disponible en: https://www.woah.org/fileadmin/Home/esp/Health_standards/tahc/current/es_sommaire.htm (consultado el 27 de abril de 2026).
Asimismo, los OVE pueden elaborar protocolos y directrices para situaciones específicas, que los veterinarios pueden utilizar como apoyo para la toma de decisiones profesionales y su justificación. Sin embargo, cabe señalar que el hecho de seguir protocolos no garantiza necesariamente un servicio de buena calidad [5,6]. Los protocolos y las directrices son como las señales de tráfico; importantes y útiles, pero el criterio profesional, la visión de conjunto y la prudencia son igualmente importantes. Por ejemplo, para evitar el sufrimiento animal, un veterinario podría decidir, con toda razón, no ceñirse a un protocolo relativo al uso de medicamentos veterinarios. Sin embargo, el veterinario sigue siendo responsable de la toma de las decisiones y siempre debe poder explicar y justificar cualquier cambio, incluso ante un comité disciplinario. En este contexto, los OVE deberían promover de forma proactiva el uso de sistemas digitales de registro que pueden aumentar la transparencia, la eficiencia y la confianza.
Los OVE también pueden abordar situaciones en las que la independencia e imparcialidad del veterinario se vean comprometidas, lo que puede ocurrir, por ejemplo, cuando los veterinarios se enfrentan a una legislación contradictoria o a la expansión de capital privado en la atención veterinaria, algo que conlleva tanto beneficios como riesgos.
Por último, pero no por ello menos importante, los OVE que aún no lo hayan hecho deberían prestar especial atención a la regulación de los PPV. Los paraprofesionales cualificados, con experiencia y regulados correctamente, en quienes se puede confiar, son muy valiosos y pueden respaldar considerablemente el trabajo de los veterinarios. Por ejemplo, pueden ayudar con el triaje de pacientes para que los veterinarios dispongan de más tiempo para dedicarse a tareas en las que más se necesita su experiencia. El Colegio Real de Cirujanos Veterinarios (RCVS) del Reino Unido ha incluido un artículo específico en su código de conducta profesional para cirujanos veterinarios [5] sobre la delegación de tareas a auxiliares veterinarios debidamente cualificados y registrados. El RCVS también ha elaborado un código de conducta profesional específico para asistentes veterinarios [7].
Disponer de una regulación adecuada de los PPV contribuirá a su reconocimiento profesional y reforzará su autoestima, lo cual fomentará la motivación y una mayor satisfacción laboral.