Cuando me trasladé de Tokio a París para incorporarme al equipo del Observatorio de la Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA), una de mis principales tareas fue contribuir al Segundo Informe de Seguimiento del Observatorio. En 2024, tanto el Observatorio como su informe de seguimiento eran proyectos recientemente lanzados, llenos de potencial, pero también marcados por desafíos relacionados con su desarrollo continuo y con diversas cuestiones prácticas y teóricas.
El principal objetivo del Informe de Seguimiento del Observatorio es evaluar la adopción de las normas de la OMSA por parte de sus Miembros. Si no está familiarizado con el concepto, las normas definen las mejores prácticas en materia de sanidad y bienestar animal, acordadas por consenso entre los Miembros. Una vez adoptadas, están destinadas a ser implementadas a nivel nacional. Aquí es donde entra en juego el trabajo del Observatorio: comprender el nivel de dicha implementación, así como los obstáculos existentes y las recomendaciones que pueden ayudar a superarlos.
Al trabajar en el Informe de Seguimiento del Observatorio, el aspecto que encontré más fascinante y desafiante fue el análisis cruzado de conjuntos de datos tanto internos como externos a la OMSA. Avanzar en nuestra comprensión del nivel de uso de las normas de la OMSA se basa en el conocimiento existente y lo desarrolla, algo que solo puede lograrse mediante una de las expresiones más elevadas de la investigación científica, la cual requiere interoperabilidad técnica y semántica de los datos. El Observatorio también dedicó una cantidad significativa de tiempo a garantizar que los indicadores reflejaran los hechos con la mayor precisión posible y se interpretaran correctamente, de modo que nuestras recomendaciones, tanto para la propia OMSA como para sus Miembros, sean pertinentes y significativas. Por ello, me enorgullece que el resultado de este esfuerzo intelectual colectivo esté ahora disponible para todos. Con la esperanza de que profundicen en el informe, comparto a continuación dos aprendizajes y un resultado que hemos producido a lo largo de estos años de trabajo.
1. Elzonificadoy la compartimentación se notifican cada vez más a la OMSA
La notificación del zonificado y la compartimentación ha aumentado de forma constante desde la puesta en marcha de los sistemas de notificación a través del Sistema Mundial de Información Zoosanitaria (WAHIS). El porcentaje de Miembros afectados por enfermedades que utilizan el zonificado como medida de control aumentó del 41 % en 2005 al 67% en 2021, aunque las cifras desglosadas por enfermedad fluctuaron tanto en las enfermedades animales terrestres como acuáticas.
2. Lacalidadde los datos sobre el uso de antimicrobianos está mejorando
Cada año, los Miembros de la WOAH son invitados a compartir datos sobre el uso de antimicrobianos en su territorio a través del portal sobre el uso de antimicrobianos en animales (ANIMUSE). El análisis muestra que el número de Miembros que utilizan la opción de notificación más avanzada y detallada casi se ha triplicado en ocho años, lo que indica una creciente adhesión a los capítulos pertinentes del Código. Esto significa que ahora contamos con datos de mayor calidad para abordar la resistencia a los antimicrobianos, que representa una grave amenaza para la salud animal, humana y ambiental, y por tanto para el enfoque de Una sola salud.
Un resultado clave: la incorporación de un dato maestro de nombres de enfermedades animales en el análisis
Por primera vez, logramos incorporar en nuestro análisis una lista de referencia de nombres de enfermedades animales, desarrollada como parte de la mejora de la gestión de datos de la OMSA incluida en el 7.º Plan Estratégico de la Organización y que se mantendrá como dato maestro. Para entender por qué esto es importante, basta con imaginar el análisis de múltiples conjuntos de datos en los que una misma enfermedad animal recibe distintos nombres o se presenta en formatos diferentes según los sistemas de recopilación de datos en todo el mundo. Es necesario contar con una herramienta que ordene toda esta información si se pretende comprender las situaciones sanitarias, las medidas de control o prevención adoptadas por los Miembros, las auto-declaraciones o los estatus oficiales de ausencia de enfermedad, entre otros aspectos.
¿Qué hacemos con todos estos datos y análisis? El Segundo Informe de Seguimiento del Observatorio establece una línea de base para la implementación del nuevo Plan Estratégico de la OMSA, al tiempo que presenta una serie de recomendaciones dirigidas tanto a la propia OMSA como a sus Miembros, compuestos por las autoridades nacionales competentes y los responsables de la toma de decisiones en materia de sanidad y bienestar animal.
La experiencia y la evidencia científica demuestran que las normas solo son eficaces cuando se implementan. Para maximizar su impacto, es fundamental comprender las brechas y los obstáculos que limitan su adopción. Por ello, este Segundo Informe de Seguimiento del Observatorio representa un paso importante hacia ese objetivo más amplio. Aunque la próxima edición está prevista para 2030, aún queda un amplio abanico de estudios y encuestas por realizar en el ínterin.
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