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Entrevista

Desarrollo del personal

Tiempo de lectura: 14min

¿Cómo podemos construir fuerzas de trabajo veterinarias más sólidas desde las bases?

Community animal health workers_two animal health care workers taking care of a goat in Colombia

publicado el

10/01/2026

escrito por

Escritor principal

Entrevistada: Xyomara Chavez Pacheco

Xyomara es veterinaria internacional y especialista en salud pública, con más de 10 años de experiencia. Actualmente es Gerente de Proyecto para el desarrollo del personal veterinario en la OMSA, donde se centra en la educación veterinaria y el fortalecimiento de capacidades a nivel mundial.

Andrés Bejarano_Animal Health Extension Programme at the Colombian Agricultural Institute (ICA)

Entrevistado: Andrés Bejarano

Andrés es zootecnista y especialista en gestión de proyectos, con 14 años de experiencia en el Instituto Colombiano Agropecuario (ICA). También es docente y está comprometido con la educación en sanidad animal. Promueve un enfoque empático y basado en la confianza para la extensión en sanidad animal, que permite a las familias rurales proteger la salud de sus animales y sus medios de vida.

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Para crear un personal veterinario más resiliente, lo primero es reconocer que los sistemas de salud animal están formados por muchas personas, en muchos lugares. En todas las regiones y contextos, el apoyo a estos sistemas requiere invertir en las personas, las competencias y las redes que permiten a las comunidades y a los servicios veterinarios colaborar de forma eficaz. 

En el centro de esta conversación están los trabajadores comunitarios de sanidad animal (CAHW), un vínculo fundamental entre las comunidades y los servicios veterinarios. Pero ¿qué se necesita para construir una fuerza de trabajo inclusiva, eficaz y sostenible? 

Esta entrevista reune dos perspectivas: la de Xyomara Chávez Pacheco, directora de proyectos del programa «Personal sanitario comunitario en materia de salud animal» del Departamento de Desarrollo de Capacidades de la OMSA, y la de Andrés Bejarano, coordinador del programa de Extensión Zoosanitaria del instituto Colombiano Agropecuario – ICA autoridad sanitaria del país, quienes comparten sus puntos de vista sobre el papel de los trabajadores sanitarios comunitarios en materia de salud animal y las realidades que plantea la integración de la capacidad comunitaria en materia de salud animal en unos sistemas de salud animal más sólidos. 

Juntas, analizan cómo las directrices globales y la experiencia sobre el terreno pueden enriquecerse mutuamente, dando forma al futuro del personal veterinario y revelando qué se necesita para construir, desde la base, sistemas de sanidad animal más sólidos y mejor conectados. 

Si los sistemas resilientes de sanidad animal se construyen mediante redes conectadas de personas y conocimientos especializados, ¿qué lugar ocupan los trabajadores comunitarios de sanidad animal (CAHW) y por qué son importantes?

Xyomara: Los CAHW son una parte fundamental del personal dedicado a la salud animal en general. A menudo son las personas más cercanas a los ganaderos y a las comunidades, sobre todo en zonas donde los servicios veterinarios pueden ser limitados o de difícil acceso. Su valor no reside únicamente en los servicios que prestan, sino también en los conocimientos y la confianza que aportan. 

Conocen las condiciones locales, las prácticas de cría de animales y las necesidades de la comunidad. Pueden ayudar a detectar problemas de salud de forma precoz, apoyar las actividades de prevención y control, y poner en contacto a las comunidades con los profesionales veterinarios cuando se necesita un apoyo más especializado. Creo que los sistemas sólidos de sanidad animal se construyen a través de redes interconectadas de personas con diferentes competencias y responsabilidades. Los CAHW forman parte de esa red. Cuando su función está claramente definida y respaldada por una formación adecuada, supervisión y vínculos con los servicios veterinarios, pueden hacer que todo el sistema sea más accesible, receptivo y resiliente. 

 

A menudo se describe a los trabajadores comunitarios de sanidad animal como un puente entre las comunidades y los servicios veterinarios. ¿Cómo se ve ese puente en la práctica? 

Xyomara: Creo que ese «puente» tiene que ver, en realidad, con las personas, la comunicación y la confianza. Los CAHW suelen estar integrados en las comunidades a las que prestan servicio, por lo que comprenden las realidades locales y pueden comunicarse de formas que resultan familiares y accesibles para los ganaderos.

En la práctica, esto puede significar ayudar a los ganaderos a reconocer los síntomas de las enfermedades, promover buenas prácticas de salud animal, informar de sucesos inusuales y animar a las personas a buscar asistencia veterinaria profesional cuando sea necesario. También pueden transmitir la información de la comunidad a los servicios veterinarios, lo que ayuda a los profesionales a comprender mejor lo que ocurre sobre el terreno. Esta conexión puede resultar especialmente importante en zonas remotas, donde llegar a un veterinario puede llevar tiempo.

Los CAHW no sustituyen a los veterinarios. Más bien, complementan los servicios veterinarios profesionales ampliando el alcance del sistema de sanidad animal. Cuando esta relación funciona bien, la información y los conocimientos especializados pueden fluir en ambas direcciones, creando un vínculo más sólido entre las comunidades y el sistema veterinario oficial.


Xyomara Chávez Pacheco
, directora de proyectos del programa «Personal sanitario comunitario en materia de salud animal» del Departamento de Desarrollo de Capacidades de la OMSA.

¿Puede compartir una situación concreta en la que los conocimientos, la presencia o la relación de un trabajador comunitario de sanidad animal con una comunidad hayan marcado una diferencia real en una respuesta de sanidad animal? ¿Qué ocurrió y qué le enseñó esa experiencia?

Establecer una cultura sanitaria en los productores es un desafío que nos exige, como autoridad sanitaria (Instituto Colombiano Agropecuario – ICA), una constante actualización de métodos y metodologías para generar un impacto real. En Colombia contamos con el programa denominado Sensores Epidemiológicos Pecuarios, el cual forma parte del sistema de alerta temprana. A través de este programa, llevamos el conocimiento sanitario a todo el territorio nacional. Estos sensores son productores o actores de la producción primaria que, tras recibir capacitación sobre los signos clínicos de las enfermedades objeto vigilancia, se formalizan mediante la firma de un acta de compromiso. 

Estas personas constituyen una fuente fundamental de notificación cuando presencian signos compatibles con dichas enfermedades. Una vez recibida la comunicación (vía verbal, internet o WhatsApp), los profesionales o paraprofesionales del ICA visitan el predio para realizar la respectiva toma de muestras o descartar la enfermedad. Es importante destacar que el sensor realiza esta labor de manera estrictamente voluntaria, sin establecer una relación contractual con la autoridad sanitaria. 

Un caso práctico de gran relevancia para Colombia han sido los brotes de influenza aviar registrados en los últimos años en predios de traspatio, derivados de la migración de aves. Debido a los bajos niveles de bioseguridad propios de estos predios, los esfuerzos se han enfocado en capacitar a los avicultores en tres aspectos clave: la identificación de signos clínicos en áreas de riesgo, la notificación oportuna a la autoridad y la mejora de las prácticas productivas para minimizar el riesgo de la enfermedad. Todas estas actividades son realizadas desde el equipo de extensión, quienes somos los que apoyamos a los productores al momento de atender las emergencias; esto impacta positivamente la percepción de las comunidades afectadas frente al Instituto y facilita el accionar de la autoridad sanitaria durante el brote. 

 

Las directrices de la OMSA utilizan un enfoque basado en competencias en lugar de establecer un plan de estudios fijo. ¿Por qué es importante y cómo puede apoyar el desarrollo de los trabajadores comunitarios de sanidad animal a lo largo del tiempo?

Xyomara: Un enfoque basado en las competencias reconoce que no todos los países y comunidades tienen las mismas necesidades, recursos o formas de impartir formación. En lugar de imponer un plan de estudios único para todos, las directrices de la OMSA se centran en lo que los trabajadores sanitarios de la salud animal (CAHW) deben ser capaces de saber y hacer de manera eficaz. Esto ofrece a los países la flexibilidad necesaria para desarrollar programas de formación que reflejen sus propias realidades, sin dejar de trabajar para alcanzar un nivel común de competencia. Además, hace que las directrices sean más prácticas y fáciles de adaptar a medida que cambian las necesidades en materia de salud animal. Es importante destacar que las competencias no se limitan a la formación inicial. Pueden servir de base para el aprendizaje permanente, permitiendo a los profesionales de la salud animal comunitarios (CAHW) desarrollar sus habilidades mediante formación adicional, experiencia práctica y supervisión. 

 

¿Cómo se plasman estas competencias en la formación y la práctica en Colombia? ¿Cómo se aseguran de que lo que aprenden los trabajadores sanitarios comunitarios refleje las necesidades de las comunidades a las que atienden?

Tal como lo establece la OMSA, es fundamental tener claro el enfoque basado en competencias, ya que no todas las comunidades ni sus sistemas productivos comparten las mismas necesidades. Por ello, desde el Grupo de Extensión elaboramos un plan de trabajo participativo junto con los productores, mediante el cual ellos nos exponen sus requerimientos. A partir de este diagnóstico, nosotros, en nuestro rol de facilitadores como autoridad sanitaria, diseñamos una hoja de ruta orientada a mejorar de manera conjunta sus condiciones de bioseguridad y productividad. 

Los contenidos de estos planes de trabajo abarcan temáticas que van desde el registro de predios ante la autoridad sanitaria, hasta la implementación de buenas prácticas, el bienestar animal, la normativa de movilización y la bioseguridad. Durante todo este proceso, buscamos siempre la articulación con otros entes gubernamentales (a nivel municipal y departamental), gremios y organizaciones no gubernamentales (ONG), entre otros actores estratégicos.

 

Cuando las orientaciones internacionales se encuentran con las realidades contextuales, ¿cuáles son las oportunidades y los desafíos de traducir las competencias en la práctica? 

Xyomara: Una de las mayores oportunidades es que las competencias proporcionan a los países un marco claro, al tiempo que dejan margen para desarrollar soluciones que se adapten a sus propias realidades. Un país puede analizar sus necesidades en materia de sanidad animal, los recursos disponibles y la mano de obra existente, y luego diseñar programas de formación y apoyo en función de lo que resulte más relevante.

Sin embargo, llevar las competencias a la práctica no siempre es sencillo. Los países pueden tener distintos niveles de acceso a la educación, los servicios veterinarios, las infraestructuras y los recursos. También puede haber diferencias en cuanto a cómo se reconoce, supervisa e integra a los profesionales de la salud animal comunitaria (CAHW) en el conjunto del personal veterinario. Por eso, la implementación debe ser realista y contar con el respaldo de alianzas sólidas. Las competencias no deben considerarse una lista de requisitos, sino una base para el desarrollo de las personas y los sistemas. La oportunidad radica en crear una orientación más coherente a nivel mundial, al tiempo que se permite a los países la flexibilidad necesaria para encontrar soluciones que funcionen a nivel local. 

 

¿Cuáles han sido algunos de los principales desafíos para fortalecer e integrar la fuerza de trabajo de los trabajadores comunitarios de sanidad animal en Colombia? ¿Qué ha funcionado, qué ha sido difícil y qué han aprendido a lo largo del proceso?

El principal desafío que hemos identificado es lograr que la línea de comunicación directa entre los productores y la autoridad sanitaria sea sostenible a largo plazo, evitando que se limite a un entusiasmo inicial que se diluya con el tiempo. Por tal motivo, desde la estrategia de extensión, los sensores formalizados en las comunidades priorizadas reciben entre 5 y 6 visitas de seguimiento a lo largo del año. El objetivo es garantizar un acompañamiento continuo y ejecutar el plan de trabajo previamente establecido. Este seguimiento consta de visitas a los predios y acciones de comunicación del riesgo, orientadas a mantener actualizados los conocimientos sanitarios de los productores.

El trabajo con las comunidades es un proceso de aprendizaje continuo; cada productor y sistema productivo requiere una planificación específica, especialmente dadas las particularidades de Colombia al ser un país tropical, altamente biodiverso y multicultural.


Andrés Bejarano,
coordinador del programa de Extensión Zoosanitaria del instituto Colombiano Agropecuario – ICA


No obstante, hemos identificado que una necesidad prioritaria y un apoyo fundamental para toda nuestra labor es el material impreso. Su disponibilidad ha representado un reto, tanto por factores presupuestales como logísticos, a lo que se suma el desafío de asegurar que, una vez entregado, el productor le dé el uso más provechoso posible.
 

 

En última instancia, ¿qué podemos aprender de los trabajadores comunitarios de sanidad animal sobre la construcción de fuerzas de trabajo veterinarias más sólidas? ¿Cómo pueden las lecciones derivadas de construir sistemas de sanidad animal desde las bases fortalecer la fuerza de trabajo veterinaria del futuro?

Xyomara: Creo que una lección importante que nos enseñan los CAHW (y los VPP) es que una plantilla veterinaria sólida no se construye solo en torno a los veterinarios. Los sistemas de salud animal dependen de diferentes personas, con diferentes habilidades, que trabajen juntas y comprendan cómo se relacionan sus funciones. Los CAHW también nos muestran la importancia de desarrollar capacidades cerca de las comunidades. 

Cuando invertimos en personas que comprenden las necesidades locales y les proporcionamos las competencias, el apoyo y las conexiones adecuadas, podemos fortalecer el sistema desde la base. Esto es especialmente relevante al pensar en el personal veterinario del futuro. Debemos ir más allá de pensar únicamente en profesiones individuales y considerar el conjunto del personal y las diferentes funciones necesarias para proteger la salud animal. La experiencia de los CAHW nos recuerda que el desarrollo del personal gira, en última instancia, en torno a las personas, las relaciones, la confianza y el aprendizaje continuo. Si establecemos bien esas conexiones, podremos crear sistemas de salud animal más resilientes, inclusivos y capaces de responder a los retos futuros. 

 

¿Qué lecciones de Colombia podrían ser útiles para otros países que estén pensando en cómo fortalecer sus sistemas?

Aunque el Instituto Colombiano Agropecuario (ICA) cuenta con el programa de sensores epidemiológicos desde hace varios años, y la estrategia de extensión zoosanitaria se estableció formalmente en la entidad hace aproximadamente tres años, continuamos en un proceso de mejora y aprendizaje continuo. Nos basamos en la experiencia adquirida en campo por el talento humano del ICA a lo largo de todo el territorio nacional. Entre las principales lecciones aprendidas se destacan: 

  • Capacitar a los productores de una comunidad en conocimientos sanitarios con el fin de lograr dos objetivos fundamentales: fomentar el arraigo a su territorio y promover la replicación del conocimiento adquirido hacia otros habitantes de su región. 
  • Elaborar planes de trabajo de común acuerdo entre la autoridad sanitaria y los productores, con el propósito de escuchar sus necesidades y atender de manera efectiva sus particularidades. 
  • Disponer de material didáctico e impreso que facilite el aprendizaje, independientemente del grado de escolaridad de la población, el cual suele ser muy diverso en el sector rural. 
  • Brindar un acompañamiento continuo, ya que esto garantizará la presencia institucional y fortalecerá la confianza de las comunidades hacia la autoridad sanitaria.
  • Seleccionar estratégicamente a los sensores epidemiológicos, priorizando a personas de la misma región o comunidad que demuestren liderazgo y disposición al cambio; actores que motiven a sus pares y actúen voluntariamente como el brazo extendido de la autoridad sanitaria en campo. 

Los sistemas de sanidad animal pueden construirse mediante políticas, programas y servicios, pero también dependen de las personas para que esas conexiones funcionen en la práctica. Una fuerza laboral veterinaria es más sólida cuando las personas que la integran están conectadas entre sí y con las comunidades a las que prestan servicio.

The Animal Echo tiene como objetivo promover una mejor comprensión, tanto individual como colectiva, de la salud y el bienestar de los animales. Compartimos ideas y puntos de vista de expertos de todo el mundo sobre la salud y el bienestar de los animales. Las opiniones expresadas en The Animal Echo pertenecen a sus autores y no reflejan necesariamente la posición oficial de la OMSA.

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