“Uno de los grandes desafíos de la vida es saber lo suficiente sobre un tema para creer que tienes razón, pero no lo suficiente para saber que estás equivocado.” — Neil Tyson
Tras décadas en el desarrollo ganadero, he aprendido esto: muchos fracasos de políticas no provienen de la ignorancia, sino de las “incógnitas conocidas” que decidimos ignorar.
A plena vista existen normas culturales, dinámicas de género, juegos de poder y realidades económicas que determinan quién posee realmente los animales, quién toma decisiones y quién confía en el sistema. Ignorarlas hace que incluso los mejores programas fracasen.
En este artículo comparto cuatro ejemplos reales de Nigeria que muestran por qué comprender estas dinámicas es esencial para diseñar políticas ganaderas eficaces.
En los años 80, durante el último gran brote de peste bovina en Nigeria, muchos pastores despertaban y encontraban todo su ganado muerto. Las carreteras estaban llenas de cadáveres. Algunos ganaderos, abrumados, se suicidaron.
En contraste, el ganado vacunado con TCRV permanecía sano. Una sola dosis proporcionaba inmunidad de por vida, lo que llevó a la erradicación mundial en 2011.
Esto fortaleció la confianza en los servicios veterinarios y promovió campañas de vacunación humana.
Hoy este legado está amenazado. El sentimiento antivacunas, impulsado por redes sociales y política local, socava este enfoque. En muchos países africanos, las tasas de vacunación siguen siendo bajas, mientras las enfermedades ganaderas causan más del 20 % de las pérdidas anuales.
Es urgente actuar para restaurar la confianza, reducir el uso de antimicrobianos y prevenir pérdidas económicas.
En algunos estados se promueve el rancheo como buena práctica global, ignorando el contexto único del África subsahariana. En regiones pastoriles, estas políticas pueden generar más problemas que soluciones.
Más allá del jefe del hogar: otros que también cuentan
En muchos hogares polígamos, cada esposa posee y gestiona su propio ganado, pero externamente el marido aparece como único propietario. Esto crea una imagen falsa y conduce a intervenciones mal alineadas. Sin comprender las dinámicas internas del hogar, especialmente el poder, las iniciativas pueden fracasar o aumentar la desigualdad.
Lecciones del programa de compensación por influenza aviar
En 2006, Nigeria compensó a productores avícolas afectados para generar confianza. Luego se descubrió que muchas granjas pertenecían realmente a mujeres, pero por restricciones culturales y legales, los pagos se hicieron a los maridos, dejando invisibles a las verdaderas propietarias. Esto reveló barreras financieras de género y la necesidad de reconocer el papel de las mujeres.
El aumento de la productividad carece de sentido si los beneficios no se distribuyen equitativamente. El avance hacia una economía digital en Nigeria está cerrando brechas y empoderando a más mujeres. Los responsables políticos deben aprovechar este momento: ampliar la telemedicina, impulsar la innovación digital y priorizar el acceso inclusivo. En África subsahariana, la productividad ganadera no trata solo de animales, sino de equidad, resiliencia y seguridad alimentaria.
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